Thildaoin

¡Ti scatto un fulmine!

Description:

Thildaoin es un espíritu libre, constantemente en búsqueda de nuevos horizontes, para lo cual debe dejar la isla a la cual siente como una barrera que no le permite desarrollarse completamente. Piensa que Gerador es un falso héroe que no cumplió con su deber de utilizar su poder para luchar contra J’Tal y desdeña de su vínculo familiar con la enorme convicción de no cometer los mismos errores. Siente un fuerte impulso por deshacer los males desencadenados en la Tierra, y no está dispuesto a seguir oculto en Ractus por mucho tiempo más.
Su color preferido es el violeta, le encantan los tallarines del padre con unas buenas albóndigas y el helado le gusta de frutilla con sambayón, en ese orden.
El tiempo que pasó en contacto con la naturaleza lo convirtió en un hombre más bien fornido, no muy alto pero con una presencia cautivante. Bajo su negro cabello largo se dejan ver dos ojos grises, pequeños, en constante escrutinio, rodeados de pedazos de piel en parte sana y en parte corroída por el ácido.

¿Podré resistir mis impulsos demoníacos? ¿Tendré la fuerza de voluntad para evitar que mi hambre de poder controle mi mente? Si no lo logro, mucho temo que podría sucumbir ante la bestia interna de mi sangre convirtiéndome en un instrumento de destrucción. ¡No me rendiré sin pelear!

Bio:

Nieto de una Tiefling, descendiente de un demonio, Giuseppe vivió su infancia en la ciudad de Meara con su abuela Vle-Gehwomuwa y sus padres, 2 excelentes personas que trataron de criar a su hijo de la mejor manera posible. Giuseppe pasaba la mayor parte del tiempo con su abuela, con la que tuvo un vínculo instantáneo, constantemente se sentaba a escuchar historias y disfrutaba mucho el tiempo que compartían; era para él el único medio de evasión de la realidad, en la que estaba distanciado de otros de su edad, víctimas de sus muchas y peligrosas travesuras.
Un día, en su décimo otoño, su abuela simplemente desapareció. Unos aseguran que volvió a la tierra de sus ancestros de la que jamás se la había oído hablar, otros comentan que fue capturada y llevada a Sigil por una supuesta recompensa. Sea cual fuera la razón, desprendido de su ancla Giuseppe decidió dejar la ciudad y dirigirse al poblado de Siov. Vivió los años subsiguientes entre la aldea y el bosque bajo la guía de Durorot, Valkana y Kammaug quienes lo ayudaron a descubrir su potencial y le enseñaron a manipular su esencia.
Durante un experimento alquímico un descuido causó una explosión de ácido que se roció sobre su rostro, quemándole la piel y dejándole una horrible apariencia.
Años más tarde volvió a la civilización, dotado de un nuevo y oscuro poder. Fue así que a la edad de 14 se dirigió al monasterio de Riya donde su convivencia con los monjes le hizo descubrir la religión. En una de sus plegarias tuvo una revelación, y al mirar al cielo vio la estrella del crepúsculo aparecer en el firmamento, entonces todo se le aclaró en la mente y afloró la bondad alojada en lo más profundo de su alma. Allí se instruyó en los hechos previos al Exilio, y al conocer un poco de la historia familiar su mente se llenó de un intenso rencor hacia su antepasado Gerador Pelambres, bajo la creencia de que sus acciones no habían sino empeorado la situación, y que tras fracasar había huido cobardemente recluyéndose para evitar la confrontación.
Por más bien que le hubiera hecho, nunca sintió al monasterio como su hogar, y nuevamente dejó atrás todo aquello que conocía. Lamentablemente para él la isla de Ractus no ofrece muchas opciones y volvió a Meara, bajo el seudónimo de Thildaoin. Habiendo pasado 7 años desde que dejó Meara aquella noche de otoño, se había convertido en una persona muy diferente a la que una vez fue y, muy a su pesar, si antes no encajaba ahora mucho menos debido a su horrible apariencia y a su nueva extravagante y esquizofrénica manera de ser. A pesar de eso su experiencia en el monasterio le había enseñado a discernir entre las cosas sin importancia y las realmente trascendentes, por lo que no le importaron las cosas que se empezaron a decir de él y de sus días a la intemperie.
Así vivió unos pocos meses, llegando a conocer a su hermana Inoyece y su hermano Ojofameyn, reflejos de su niñez perdida. Hasta que un día…

Thildaoin

El Legado de Gerador Thorvald